26 de diciembre de 2016

Extracto I


“En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en el corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante del que estamos hablando no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra.

16 de diciembre de 2016

Síncope


Amanecía, y de pura inconsciencia las mañanas otorgaban a su estado de ánimo un lapso de sentido vital que trataba de contagiar y prolongar cuanto fuese capaz al resto de su jornada.

14 de diciembre de 2016

Reseña: Ib (Gamer Invisible).


Confieso que estuve a punto de abandonar la aventura de la pequeña Ib, juego amablemente seleccionado por NeoJin para su iniciativa de El Gamer Invisible entre los miembros de la comunidad de ZonaDelta. Por fortuna no lo hice, y aquí os traigo el análisis:

13 de septiembre de 2016

Reseña: Nieve, de Orhan Pamuk.

Esta no va a ser una reseña al uso, no voy a describir la sinopsis ni a destriparos la trama, ni tampoco voy a resumir la biografía del autor. Esto va a tratar de emociones.


29 de marzo de 2016

Impacto.

Llevo años entrenando la natación, he perfeccionado mi técnica y puedo aseverar sin ronrojo que se me da bien. Hoy tras corroborar mi buen estado físico en mi entrenamiento vespertino, me he metido en la sauna con el fin de liberar toxinas mediante la sudoración de mi piel desnuda.
Poco antes una familia entraba en la piscina cruzando el arco que da la bienvenida al recinto deportivo. El joven marido, tras las indicaciones dadas por su mujer desde el borde del carril, acababa de sacar del plástico un gorro aún sin estrenar, perteneciente a la máquina expendedora que se oxidaba en la húmeda y nublada intemperie contigua a la entrada del edificio. Tenía la espalda peluda y uno de esos torsos ventrudos, duros y con forma de balón de fútbol tan significativos tras la constitución definitoria de un núcleo familiar cómodo y poco exigente. A través del vaho de la puerta traslucida he observado cómo de remolón se preparaba para tirarse al agua, y aunque casi era la hora del cierre, no se daba ninguna prisa, como quien actua por compromiso ajeno y no por convicción interna. Madre e hijo chapoteaban en la calle anexa a la que había sido mía hasta hacía escasos minutos, ajenos a toda preocupación.
Alguien que abre la puerta de la sauna me distrae, acompañado de una bocanada de aire externo que me provoca un ligero escalofrío. Y para cuando vuelvo a fijar la vista en mi antiguo carril, el marido lleva ya recorrido un tercio de este. Me fijo en lo despacio que avanza, pues apenas sabe bracear. Sus piernas caen inertes hacia el fondo, generando resistencia, y cambia de estilo a medio camino, para descansar ciertos músculos fatigados. Que si ahora crol, que si ahora espalda. Por su forma de boquear noto cómo no consigue mantener una respiración constante, se asfixia a cada metro sobrepuesto.
Me estoy sonriendo, con cierta condescendencia otorgada por mi presunción. Y entonces me fijo en cómo sus brazos se elevan por encima del surco de espuma que levanta. No entran de forma delicada, permitiéndole así deslizarse con armonía por debajo del agua. No, golpean con saña su superficie, haciéndose daño. Imagino que tiene pánico de no resistir lo suficiente como para llegar al bordillo que le espera al otro lado, o teme quedarse parado y hundirse en su propio peso. También me imagino a sus capilares, tan frágiles ellos, rompiéndose y acumulando sangre por extravasación en la superficie de su antebrazo. Su estela en cambio se difumina rápidamente a su paso, una ausencia invisible a ojos de quien no sepa relacionar ambos acontecimientos.
Entonces pienso en ti. En como yo soy ese obstinado brazo ejecutor, y en como tú eres esa oscura superficie tibia que refleja la luz de los focos alógenos del techo, fluctuante y al cabo de un corto lapso de tiempo impertérrita a mi paso.
Y entonces dejo de sonreír. Salgo rápidamente, me dirijo a los aseos. Tomo una última ducha de agua fría, y me cubro con mi armadura de poliéster. Atravieso el arco, aún no he decido si del triunfo o de la derrota. Fuera me espera la lluvia.

30 de enero de 2016

Reseñas relámpago (I)


Llevo sin actualizar el blog tantos meses que no sé ni por dónde empezar. Y para quitarme ese miedo de encima lo mejor que puedo hacer es un breve repaso de los últimos libros, películas, cómics y discos que me han acompañado estos meses. Sin más preámbulos procedo a la primera entrada, dedicada a algunas de esas películas.